Si creías que las sopas eran cosa de invierno, la cocina húngara está a punto de hacerte cambiar de opinión. El meggyleves es una sopa fría de cereza que lleva siglos refrescando los veranos en Hungría y que, una vez que la pruebas, se convierte en una obsesión. Ligeramente dulce, con un toque ácido y una textura aterciopelada gracias a la nata, este plato es la prueba de que la gastronomía húngara no deja de sorprender. ¿Te animas a descubrirla?
Un cuenco de sopa de cerezas (Meggyleves) húngara
El nombre lo dice todo: meggy significa 'guinda' o 'cereza ácida' en húngaro, y leves, 'sopa'. Así que el meggyleves no es más —ni menos— que una sopa de cerezas. Pero que la sencillez del nombre no te engañe: estamos ante uno de los platos más queridos y característicos de la receta húngara de temporada.
Esta receta de sopa tiene raíces profundas en la tradición campesina de Hungría, donde los frutos rojos del cerezo —especialmente las guindas, más ácidas que las cerezas dulces habituales— se aprovechaban al máximo durante los meses de cosecha. La solución más ingeniosa fue convertirlas en una sopa fría de cerezas que, además de ser deliciosa, resulta perfecta para combatir el calor de los días calurosos.
Aunque en la cocina húngara existen muchas recetas tradicionales a base de frutos del bosque y del huerto, pocas han alcanzado la popularidad del meggyleves. Hoy en día se sirve en restaurantes de todo el país como entrante o como postre ligero, y muchas familias lo tienen como uno de sus platos estrella del verano.
Lo primero que sorprende del meggyleves es su versatilidad. Es una comida que no encaja fácilmente en las categorías habituales: puede ser primer plato, puede ser postre, y en algunos casos incluso puede funcionar como merienda frescaen un día de calor. La cocina húngara se consume —y se disfruta— sin demasiados prejuicios sobre cuándo y cómo hay que comer cada cosa.
Lo segundo que sorprende es su perfil de sabor: agridulce, complejo y a la vez muy ligero. Las cerezas ácidas aportan ese punto de acidez que despierta el paladar, el azúcar equilibra y suaviza, y la nata redondea el conjunto con una cremosidad que lo hace absolutamente irresistible. Todo ello aromatizado con especias cálidas como la canela y el clavo, que en verano podrían parecer fuera de lugar pero que aquí, fríos, funcionan de maravilla.
Esta receta de sopa fría es sorprendentemente fácil de preparar y no requiere ingredientes difíciles de encontrar. Para unas cuatro personas necesitarás:
El ingrediente más importante, sin duda, es la cereza. Cuanto más ácida y fresca sea, más auténtico será el resultado final.
El primer paso es deshuesar las cerezas con paciencia. Puedes hacerlo con un deshuesador de cocina o con el truco de la pajita. Reserva el jugo que suelten durante el proceso: tiene mucho sabor y lo añadiremos después.
En una olla mediana, vierte los 650 ml de agua junto con el azúcar, la rama de canela, los clavos de olor y una pizca de sal. Lleva a ebullición a fuego medio. Cuando rompa a hervir, añade las cerezas deshuesadas y el jugo que habías reservado. Cocina a fuego lento durante 5 minutos, hasta que las cerezas estén tiernas pero no deshechas.
Mientras las cerezas se cocinan, en un bol aparte mezclar la nata con la harina hasta obtener una mezcla homogénea sin ningún grumo. Añade también el zumo de limón (el de medio limón suele ser suficiente, pero ajusta al gusto) y remueve bien.
Retira la olla del fuego y colar el líquido para eliminar las especias enteras. Vuelve a poner la sopa al fuego con las cerezas dentro y, con el fuego muy bajo, añadir poco a poco la mezcla de nata y harina. Remueve constantemente durante 2 o 3 minutos para que la sopa se espese de manera uniforme sin que llegue a hervir de nuevo (si hierve con la nata dentro, puede cortarse).
Prueba y rectifica de azúcar o limón según necesites ese equilibrio agridulce perfecto. Añade también los mililitro de agua con 150 ml de agua fría si la consistencia te parece demasiado densa.
Este paso es fundamental: hay que enfriar la sopa completamente antes de servirla. Lo ideal es dejarla reposar en la nevera al menos 3 horas, aunque si tienes prisa puedes meterla un rato en el congelador (con cuidado de no congelar del todo). La sopa fría de cerezas debe servirse bien fría para que su sabor sea óptimo.
Sirve la sopa en cuencos o copas individuales. Añade un poco de nata agria o crema por encima —así incorporamos a la sopa ese toque lácteo final que la hace tan especial—, decora con una hoja de menta fresca y, si quieres, con una cereza entera. El contraste de colores es precioso.
Hay dos errores frecuentes al preparar esta receta de sopa que conviene evitar. El primero es hervir la sopa una vez incorporada la nata: la temperatura demasiado alta hace que se corte y la textura se arruina. El segundo es no mezclarbien la harina con la nata antes de añadirla, lo que genera grumos imposibles de eliminar después.
La clave está en la paciencia: trabajar siempre a fuego lento y añadir la mezcla de nata poco a poco, removiendo sin parar. Con eso, la sopa fría queda sedosa y perfectamente espesa.
La sopa fría de cerezas es, ante todo, una comida de verano. Es dulce, refrescante, con ese punto ácido del limón y la cereza que lo hace muy apetecible cuando hace calor. En los días calurosos, servirla muy fría en una copa elegante puede ser la entrada perfecta para una comida o la conclusión ideal de una cena ligera.
La tradición más extendida en Hungría es tomarla como primer plato, antes de la carne o el plato principal. Pero su perfil dulce hace que también funcione perfectamente como postre fresco y original, mucho más interesante que un helado de bote. Eso sí: hay que estar dispuesto a romper con los convencionalismos de la mesa, algo en lo que la gastronomíahúngara lleva siglos siendo pionera.
Los frutos rojos son protagonistas del verano en toda Europa del Este, y en Hungría la cereza ocupa un lugar privilegiado entre los frutos de temporada. Aprovecharlos en una sopa tan fácil y tan vistosa como el meggyleves es una de las mejores decisiones culinarias que puedes tomar.
¿Se puede hacer el meggyleves con cerezas normales en vez de guindas? Sí, perfectamente. Si no encuentras guindaso cerezas ácidas, puedes usar cerezas dulces corrientes. Solo tendrás que reducir un poco el azúcar y añadir más zumo de limón para compensar la falta de acidez natural del fruto.
¿Cuánto tiempo aguanta el meggyleves en la nevera? La sopa fría de cerezas se conserva bien en la nevera durante 2 o 3 días en un recipiente tapado. De hecho, muchos dicen que al día siguiente está incluso más rica, porque los sabores tienen tiempo de integrarse. Si quieres guardarlo más tiempo, puedes congelar la sopa sin la nata y añadirla al descongelar.
¿Es el meggyleves un plato de primer plato o un postre? En la cocina húngara se consume principalmente como primer plato, especialmente en las comidas de verano. Sin embargo, su sabor ligeramente dulce lo convierte en un postre igual de válido. No hay una respuesta única: depende del contexto y, sobre todo, del gusto de cada uno.
¿Qué tipo de nata es mejor para esta receta húngara? Puedes usar nata para cocinar estándar, crema agria o nata agria (la más auténtica en la versión húngara tradicional). La crema agria aporta un punto extra de acidez que va muy bien con las cerezas, mientras que la nata normal da un resultado más suave y neutro. Ambas opciones funcionan muy bien.
¿Puedo usar cerezas en conserva o congeladas? Sí, aunque el resultado será algo diferente. Las cerezas en conserva pueden estar demasiado dulces y blandas; si las usas, reduce el azúcar y ajusta el tiempo de cocción. Las cerezas congeladas funcionan bastante bien, ya que mantienen bien su sabor y estructura una vez cocinadas.
La mejor forma de entender por qué el meggyleves y tantos otros platos húngaros son tan especiales es vivirlos en su contexto, paseando por los mercados, los barrios históricos y las calles de Budapest donde esta tradición culinaria sigue muy viva. Si vas a visitar la capital húngara, nuestros Free Tours por Budapest son la manera perfecta de descubrir la ciudad de la mano de guías locales apasionados, que te contarán mucho más que lo que encuentras en cualquier guía de viaje.
Este es solo un aperitivo de la increíble oferta culinaria de la ciudad. Para seguir explorando con el paladar, no te pierdas nuestra sección dedicada a la gastronomía local de Budapest.

¡Hola! Soy Luz María, guía turística oficial en Budapest y fundadora de Donfreetour. Desde hace más de 7 años acompaño a viajeros de todo el mundo a descubrir la historia, el arte y las curiosidades de esta ciudad que me enamoró desde el primer día.








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